El pasado 3 de julio, Kristo, Morgana y yo nos embarcamos en un nuevo proyecto disidente, esta vez en formato podcast, eligiendo como tema para el primer episodio uno de los más peliagudos posibles. Creo que el título habla por si solo: ¿Naturalización de la pedofilia o incitación a la pederastia?

(Aquí tenéis los enlaces al canal de YouTube y al canal de iVoox)

 

En una de esas casualidades -o ironías- de la vida, ese mismo día el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos, atendiendo a la solicitud del famoso abogado Alan Dershowitz (11/08/16), del periodista independiente Mike Cernovich (19/01/17) y de la periodista del Miami Herald Julie Brown (06/04/18), ordenaba que se desclasificasen los documentos relativos al archivo de sumario del caso del 30 de junio de 2008, cuando el multimillonario Jeffrey Epstein se declaró culpable de los “cargos de solicitar y obtener una persona menor de dieciocho años para prostitución”.

Y, en otra de esas coincidencias estrambóticas, 3 días después Jeffrey Epstein era nuevamente detenido, acusado de tráfico y explotación sexual de docenas de menores, en lo que un ex agente del FBI aseguró que son solo “cargos federales… para situar a los fiscales, y que espera una formulación de cargos mucho más graves de forma inminente”. Además, desde la fiscalía han lanzado un comunicado para que cualquier posible víctima se ponga en contacto con el FBI.

Pero antes de adentrarnos más en tan sórdido asunto, quiero dar las gracias a Carlos Ramírez Powell, Beatriz Eugenia Andrade, Carmen Coleman y a multitud de tuiteros, junto a los cuales vengo hilando toda esta información.

 

La forma de trabajo de la pirámide sexual orquestada por Epstein es simple: por un lado, la posesión de varias propiedades en distintos países del mundo, siendo una de ellas una de las Islas Vírgenes, conocida popularmente como “La Isla de las Orgías” (ver vídeos), a la que sus invitados acceden en su avión privado, el “Lolita Express”, nombrado así en honor a la novela del mismo nombre del escritor ruso Vladimir Nabokov, que narra la historia de un hombre maduro y su atracción y relación sexual con la pequeña de 12 años, Lolita.

Por el otro lado, una mano derecha, Ghislaine Maxwell, quien parece ser que -en palabras de la actriz Ellen Barkin“…es su proxeneta. Pilota aviones hacia y desde la isla. Lo sé porque ella me lo dijo. Es una traficante sexual.”

ellen barkin

 

Y bajo el mando de Maxwell, otras jóvenes reclutadoras como Nadia Marcinkova, Adriana Ross, Lesley Groff y Sarah Kellen, esta última ahora conocida como Sarah Vickers tras su matrimonio con el campeón de Nascar Brian Vickers, con el que comenzó a salir en 2011.

Sarah no solo conseguía niñas para Epstein y sus amigos, sino que preparaba y acondicionaba las agresiones a las que iban a ser sometidas, en lo que comenzaba como una especie de “masaje sexual” para terminar como el cliente desease…

Además, algunas de las esclavas sexuales, también eran presionadas para que aportasen nuevas niñas a las que explotar sexualmente.

Hay un quinto nombre que está resonando como reclutadora: Rachel Chandler. Muy activa en su cuenta de Instragram, el 19 de mayo de 2018 compartía una captura -que habría hecho ella misma- donde se ven imágenes de las cámaras de seguridad de la isla de Epstein, en las que se ven distintas personas en diferentes salas y lo que -se especula- podría ser una sala llena de niños.

ray chandler camaras isla

 

Chandler ha compartido imágenes de sí misma con multitud de celebridades, desde la excéntrica Paris Hilton hasta raperos como Eminem o, el ex marido de Jennifer López, Puff Daddy.

 

 

De las más polémicas, una foto en la que se ve a Bill Clinton abrazándola cuando contaba 15 años de edad, a bordo del “Lolita Express”, propiedad de Epstein.

Bill Clinton Foto tomada por Rachel Chandler

 

Pero las imágenes que la sitúan como reclutadora son las que comparte en referencia a los nuevos modelos conseguidos para la agencia de castings que fundó a medias con el joven Walter Pearce. Los rostros decrépitos de las nuevas modelos, así como controvertidas fotografías que comparten, mostrando a jóvenes molidos a golpes, cubiertos de sangre, niños ahorcados, zoofilia, necrofilia, tortura, relaciones sexuales vejatorias, etc, refuerzan la teoría de que Rachel Chandler está involucrada en una red de explotación sexual infantil.

 

Por su parte, la tarea de Ghislaine Maxwell pareciera ser la de codearse con la alta sociedad y el establishment, estableciendo contactos y organizando eventos para Epstein, aunque no sabemos con qué finalidad.

Ella habría sido la responsable de organizar cenas en las propiedades de Epstein, entre éste y personajes tales como Sergey Brin (fundador de Google), Leslie Wexner (fundador de Victoria Secret), y los presidentes Donald Trump y Bill Clinton.

 

Algunas de las víctimas se refieren a ella como a una “madame”, quien ahora dice estar dispuesta a cooperar con el FBI.

Las mayores acusaciones en su contra vienen de Virginia Roberts Giuffre, quien la ha denunciado por forzarla a tener relaciones sexuales con el príncipe Andrés de Inglaterra, teniendo una foto con los dos en la que el príncipe sujeta por la cintura a Virginia, de 15 años, bajo la atenta mirada de una sonriente Maxwell.

andres, virginia, maxwell

 

“Dale al príncipe lo que te pida”, le habría dicho Epstein a Virginia, quien alegaba ante un tribunal haber sido explotada como esclava sexual.

Desde el Palacio de Buckingham se han apresurado a desmentirlo, lógicamente. Pero lo que es un hecho es que el príncipe y Epstein continuaron su amistad después de que este saliera de prisión, en 2009, celebrando juntos su “liberación. No en vano, Epstein tiene 16 números de teléfono distintos para contactar al príncipe.

 

En aquella sentencia, y tras declararse culpable, Jeffrey Epstein fue condenado a 30 meses de cárcel, de los cuales cumplió 13 en régimen abierto, teniendo sólo que dormir en prisión, en lo que se consideró una “condena muy dulce”. Asimismo, al haber sido registrado como delincuente sexual de nivel 3, debía presentarse ante las autoridades pertinentes cada 90 días una vez terminada su condena. Sin embargo, hizo caso omiso de esta cláusula de la misma con el total beneplácito de las autoridades neoyorquinas, como denunciasen el pasado jueves 11 de julio dos concejales de la ciudad.

Por cierto que, en 2011, dos de las víctimas de la acusación contra Epstein en 2006, presentaban una moción contra los fiscales por haber negociado el acuerdo a sus espaldas. Epstein aprovechó para intentar reducir su nivel de registro como delincuente sexual al mínimo, contando con el apoyo de la premiada fiscal de la Oficina de Delitos Sexuales de Nueva York, Jennifer Gaffney.

 

Epstein es conocido a nivel mundial como un multimillonario inversor de bolsa, pero nadie puede realmente describir cómo acumuló tamaña fortuna. Su escalada económica y social es un misterio.

Con 20 años, y sin ninguna titulación superior, Donald Barr le contrataba como profesor de cálculo y física en el prestigioso centro Dalton School de Manhattan, del que era director. Allí ya hubo rumores acerca de Epstein y abusos a estudiantes.

El señor Barr es el padre del actual fiscal general William Barr, quien se ha recusado de todo lo concerniente al caso de 2008, pues la firma de abogados para la que trabajaba fue la que representó a Epstein en dicho juicio. No lo ha hecho, sin embargo, de los actuales cargos, a pesar de que la relación entre su familia y el acusado es evidente.

 

Por otro lado, sabemos que la mansión de Epstein en Manhattan, recientemente registrada por los federales, pertenecía inicialmente a su mentor, Leslie Wexner, el fundador de la empresa Victoria’s Secret. Aunque Wexner jamás llegó a vivir en ella.

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No así Epstein, quien, tras habitarla durante años, finalmente informaba de que había pasado a ser de su propiedad en 1996, a pesar de que el cambio de titularidad no consta en ningún registro hasta 2011, cuando la vivienda fue transferida, a través de un fideicomiso a nombre de ambos, a una entidad controlada por Epstein en las Islas Vírgenes, llamada Maple Inc. Igualmente, tampoco costa ningún intercambio de dinero por la misma.

Es decir, Wexner le hizo un “regalo” a Epstein valorado en 77 millones de dólares.

 

Hoy sabemos que las propiedades de Epstein estaban plagadas de cámaras que grababan todo lo que ocurría en sus salas- lo que daría veracidad a la imagen compartida por Rachel Chandler-, y las autoridades defienden que usaba dichas grabaciones para extorsionar a sus amigos / clientes.

¿Fue así, tal vez, como el señor Epstein consiguió tan increíbles regalos y amasó tamaña fortuna?

¿O, en el caso de Wexner, su dadivosa relación no se basa en ningún chantaje sino que podríamos hablar de complicidad?

¿Podrían, algunas de las modelos de Victoria’s Secret, haber sido niñas explotadas sexualmente? ¿Será ese el caso de los modelos de la agencia de Rachel Chandler?

 

Como fuera, la red de Epstein se ha tejido dentro y fuera de las fronteras estadounidenses, y en su famoso librito negro, filtrado por el gerente de su mansión Alfredo Rodríguez, aparece una lista de nombres con sus números de teléfono de los que el propio Rodríguez habría señalado alrededor de 50, acompañándolos de anotaciones tales como “masaje” o “testigo”, habiendo una dirección resaltada en Nueva York que destaca con la expresión: “apartamento para modelos”.

La palabra “masaje” es usada para señalar a las víctimas, habiendo docenas de ellas, quienes estarían localizadas en Florida, Nuevo México, California, París y Reino Unido.

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Entre los nombres marcados -no se ha filtrado por qué- tenemos al presidente Donald Trump; el ex Primer Ministro de Israel, Ehud Barak; la cantante Courtney Love, quien asegura haber sido víctima de abusos cuando tenía 12 años; el que fuera abogado de Epstein, y apelase por la desclasificación del anterior caso, Alan Dershowitz; dos ex gobernadores de Nuevo México, Bruce King y Bill Richardson; el sobrino de George Soros, Peter Soros; y la que fuera Miss Suecia, Eva Andersson, esposa del multimillonario Glenn Dubin.

Otros nombres sin marcar: el expresidente Bill Clinton; el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg; el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo, su exesposa Kerry Kennedy y otros 5 miembros de la familia Kennedy; los exsecretarios de estado Henry Kissinger y John Kerry; el presidente de Fox News Rupert Murdoch; el príncipe Andrés de Inglaterra; el ex primer ministro británico Tony Blair y su excuñada Lauren Booth (quien fuera expulsada de la ONG que lideraba por desfalco); el vizconde Charles Althorp (hermano de Diana de Gales); el sobrino de Camila Parker Bowles, Ben Elliot; Edward y Evelyn Rothschild; Edgar Bronfman (cuya hermana Clare está a la espera de sentencia por el caso NXIVM); el príncipe Ernesto de Hanover (marido de Carolina de Mónaco); el expresidente José María Aznar; el rey de Arabia Saudita Salmán bin Abdulaziz, etc.

También hay actores como Kevin Spacey, quien hasta hace poco enfrentaba cargos por agresión sexual en Massachusetts, Los Ángeles y Reino Unido; modelos como Naomi Campbell o Janice Dickinson; el cantante Mick Jagger; Richard Branson, el fundador de Virgin (un conglomerado de más de 360 empresas); periodistas, escritores, compositores, científicos…

No en vano, el gerente de la mansión Epstein llamaba al libro el “Santo Grial”.

libro epstein

 

Sabremos más cuando se desclasifiquen los documentos del primer juicio, pues según la sentencia del tribunal de apelaciones, página 6, veremos “no solo descripciones de abusos sexuales por parte de Epstein, sino también nuevas acusaciones de abusos sexuales llevados a cabo por otras personas destacables, ‘incluyendo un gran número de destacados políticos estadounidenses, ejecutivos de negocios poderosos, presidentes extranjeros, un conocido primer ministro y otros líderes mundiales‘.”

 

Evidentemente, esto no implica que todos los que están en la agenda estuvieran relacionados con los negocios sexuales de Epstein.

Con algunos tenemos claro hoy que le unían negocios oficiales, de carácter gubernamental, aunque no sabemos con qué gobiernos. Christina Pelosi, hija de la presidenta del Congreso Nancy Pelosi, escribía en Twitter: “Es bastante probable que algunos de nuestros favoritos estén implicados, pero debemos seguir las pruebas y dejar que las fichas caigan donde golpeen, ya sea contra republicanos o demócratas”.

Supuestamente, esta sería la razón por la que Epstein se fue prácticamente de rositas en el anterior juicio, después de que el FBI cerrase el caso sin si quiera haber entrevistado a todas las víctimas pues parece ser que Epstein trabajaba para los federales, no sabemos en qué. Citando un memorando publicado en la página del Bureau Federal: “Epstein también ha proporcionado información al FBI conforme a lo acordado. El agente del caso informó que no se llevarán a cabo acciones judiciales federales en este asunto mientras Epstein continúe respetando su acuerdo con el estado de Florida.”

Fbi investigacion 2008 cerrada

 

Tras 10 años indagando, la periodista Conchita Sarnoff desvelaba todo esto en su libro, “Trafficking”, concediendo estos días una entrevista a la cadena FOX donde explicó que el jefe de policía de Palm Beach (Florida) derivó la investigación al FBI para asegurarse de que Epstein pagaba bien caro sus abusos a menores, tras acusar al fiscal estatal del condado, Barry Krischer -quien llevó el caso inicialmente-, de dar un tratamiento especial a Epstein al referir el caso a un gran jurado, lo que conllevó una única acusación de solicitud de prostitución.

Estamos en el año 2006, y es en este momento cuando Alex Acosta es designado fiscal del caso. Tras casi dos años de investigación, los federales presentan un informe de cargos contra Epstein de 53 páginas.

Pero se acercan las elecciones primarias del Partido Demócrata, y luego las generales. Hillary Clinton ya es candidata (Obama aún no se había presentado).
El entonces fiscal general de Estados Unidos, Alberto Gonzales, le cuenta a Conchita que “no querían provocar un caos político”. Así pues, “le dieron unos toques al (fiscal) Acosta”, momento en el que entran en escena como abogados de la defensa Ken Starr y Jay Lefkowitz.
Ken Starr y Jay Lefkowitz son los que negocian el acuerdo con Acosta por el que Epstein es condenado a 18 meses de prisión, de los que cumple 13 en un régimen por el que solo tenía que entrar en prisión para dormir.
Acosta declararía más tarde: “Me dijeron que Epstein ‘pertenecía a la Inteligencia’, y que le dejara en paz”.
Pero dejadme que profundice un poco más en estos nombres:
El fiscal general Alberto Gonzales fue designado por el presidente George W. Bush.
Cargo del que dimitiría por el escándalo de su política de torturas a los presos de Guantánamo.
Previamente, había sido Consejero General también para Bush, cuando éste fuera Gobernador de Texas, estando al cargo de las solicitudes de clemencia de los presos condenados a muerte.
Durante esta etapa, Texas ejecutó más presos que nunca, concediendo sólo 1 perdón.
El abogado de la defensa de Epstein, Jay Lefkowitz, trabajó para la administración Bush como Consejero General de la Oficina de Gestión y Presupuesto; Director de Asuntos del Gabinete; y Secretario Ejecutivo Adjunto del Consejo de Política Nacional.
Lefkowitz también fue delegado para la Comisión de Génova por los Derechos Humanos de la ONU.
El otro abogado de la defensa, Kenneth (Ken) Starr, fue juez federal de la Corte de Apelaciones y Fiscal General de Estados Unidos bajo el mandato de George W. Bush.
Entre sus casos más polémicos, está la investigación de la extraña muerte del abogado adjunto de la Casa Blanca para los Clinton, Vince Foster, concluyendo que fue un suicidio.

Además, Starr era rector de la Universidad de Baylor cuando estalló el escándalo de los estudiantes que habían estado agrediendo sexualmente a sus compañeras con el consentimiento del centro, teniendo que dimitir por su “mala gestión” de los hechos.

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Y ¿quién era el director del FBI en aquel momento? Robert Mueller. El mismo que durante dos años lideró la investigación sobre la posible injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, por la cual Trump habría sido elegido presidente.

Una vez más, Mueller fue seleccionado para encabezar el FBI por el presidente George W. Bush una semana antes de los atentados del 11 de septiembre.

Hoy, la única cabeza que han pedido cortar los demócratas ha sido la de quien actuara como fiscal, Alex Acosta, cuya dimisión se hará efectiva el próximo 19 de julio, pues no confían en él para seguir desempeñando el cargo de ministro de empleo. Sin embargo, no han dicho nada acerca primer fiscal, el demócrata Krischer, quien casi lo deja ir libre.

 

Por otro lado, y tras saber de la existencia de la “isla de las orgías”, la congresista demócrata por las Islas Vírgenes, Stacey Plaskett, no piensa devolver las donaciones aportadas por Epstein a su carrera política, lo cual tampoco ha generado ninguna molestia a sus compañeros de partido.

Ningún demócrata parece albergar ninguna duda respecto al informe Mueller, a pesar de que lideraba el FBI cuando el caso se cerró sin más.

Tampoco parece molestar que una de las fiscales del actual caso sea precisamente la hija del también ex director del FBI James Comey, Maurene, a pesar de que éste fue despedido por Trump. Maurene está especializada en casos de corrupción no en delitos sexuales o que involucren a menores.

Su padre, James Comey, fue responsable de la investigación contra Hillary Clinton cuando, como Secretaria de Estado de la administración Obama, hiciera uso de su correo electrónico personal para cuestiones gubernamentales.

Recientemente se filtraba que el señor Comey había preparado un borrador exonerando a la señora Clinton meses antes de finalizar la investigación… Claro que también se descubrió que el propio Comey usaba su correo personal para compartir información del FBI. Además, el informe Mueller reveló que durante dos años de mandato de Obama, el FBI, bajo su dirección, tuvo conocimiento de que la inteligencia rusa estaba intentando infiltrarse para alterar las elecciones estadounidenses, y sin embargo, no se hizo nada al respecto.

 

Otra curiosidad en todo esto sería que nadie ha abierto la boca acerca del hecho de que dos personas -que permanecen en el anonimato- se opusieran a que el tribunal de apelaciones desclasificara los documentos relativos al primer juicio contra Epstein, estando representado uno de ellos por Nick Lewin, cofundador de la empresa de abogados que defendió a Epstein, y quien había trabajado como asesor especial para los dos exdirectores del FBI citados, Robert Mueller y James Comey.

Y, volviendo a los Clinton, nadie del partido demócrata se han pronunciado respecto al expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, a pesar de que los registros del avión de Epstein -“Lolita Express”- muestran que Clinton habría viajado en este al menos en 27 ocasiones, la mayoría de ellas con menores a bordo.

El propio Donald Trump, en una entrevista para Sean Hannity en 2015, se refería al ex presidente diciendo: “En mi opinión, tuvo muchos problemas con la famosa isla, con Jeffrey Epstein”.

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Por su parte, el expresidente emitía un comunicado aseverando que “no sabe nada de los terribles crímenes por los que Jeffrey Epstein se declaró culpable en Florida hace unos años, ni sobre los que ha sido acusado recientemente en Nueva York”.

¿Se acuerdan de Monica Lewinsky?
Bill Clinton es la misma persona que el 26 de enero de 1998 decía: “Yo no he tenido relaciones sexuales con esa mujer” (min 1:00).
Y todos sabemos en qué acabó aquello…

 

Como curiosidad, en el primer juicio contra Epstein, en un intento por minimizar los daños, sus abogados presentaron un escrito donde aseveraban que El Sr. Epstein formó parte del grupo original que concibió la Iniciativa Global Clinton -una rama de la Fundación Clinton-, que se describe como un proyecto que reúne a una comunidad de líderes mundiales para diseñar e implementar soluciones innovadoras para algunos de los desafíos más apremiantes del mundo. Enfoques de esta iniciativa incluyen la pobreza, el cambio climático, la salud mundial y los conflictos religiosos y étnicos”.

 

 

La relación entre Clinton y Epstein se hace aún más evidente cuando vemos que su mano derecha, Ghislaine Maxwell, acudió como invitada a la boda de Chelsea Clinton.

chelsea clinton

 

Recordemos que la señorita Maxwell se dedicaba a establecer contactos para Epstein entre la élite…

Y es que Ghislaine ya traía buenas conexiones por su familia pues es la hija del fallecido multimillonario magnate de los medios de comunicación británicos y ex diputado del Partido Laboralista, Robert Maxwell. Robert era -por todos sabido- un agente del Mossad. Su cuerpo fue enterrado en el Monte de los Olivos, asistiendo a su funeral seis agentes de los servicios de inteligencia israelí así como el por aquel entonces primer ministro, Yitzhak Shamir, quien declaró que: (Robert Maxwell) “ha hecho más por Israel de lo que hoy se pueda contar”.

 

Los lazos entre Epstein e Israel no se limitan a su intima amiga Ghislaine. El ex Primer Ministro y nuevamente candidato por el Partido Demócrata israelí, Ehud Barak, fue fotografiado visitando la mansión neoyorquina del hoy acusado por tráfico de menores.

Asimismo, el New York Times ha revelado que Barak recibiócomo compensación por un estudio, 2.3 millones de dólares en donaciones desde la fundación de quien también donara la mansión de Nueva York a Epstein, Lesley Wexner, además de una inversión por parte del propio Epstein de 1 millón de dólares para su empresa Reporty Homeland Security, después de que éste ya hubiera sido condenado por abusar de una menor.

Curiosamente, la Fundación Wexner fomenta la preparación de líderes judíos y figuras públicas israelíes, pero ni la Fundación ni Barak han querido detallar en qué consistió ese estudio de 2.3 millones de dólares. Epstein era fideicomisario de la misma por aquel entonces.

A pesar de esto, según han aseverado en un comunicado oficial desde el partido, Barak continuará luchando para que Israel siga siendo un “país judío, sionista y democrático”.

 

El periódico Observer no esconde las conclusiones cada vez más evidentes para muchos de los que investigamos el asunto, publicando un artículo titulado: “Pareciera que Jeffrey Epstein es un espía pero ¿para quién?”. En su interior concluyen que hay pruebas suficientes para vincularlo al KGB ruso o al Mossad israelí, descartando definitivamente a la inteligencia estadounidense.

Lo más llamativo, es que este medio de comunicación es propiedad de Jared Kushner, el yerno judío de Trump, quien desde hace meses trabaja intentando establecer acuerdos de paz entre Israel y Palestina.

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Y, si quedaba alguna duda, el especialista en geopolítica Steve Pieczenik, quien ha trabajado para la Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos durante casi 40 años, ha señalado directamente a Israel. Voy a citar buena parte de su declaración porque la considero muy importante. Por cierto, Steve es judío:

“En realidad es una red operativa del Mossad israelí que se remonta décadas y décadas… Israel ha sido nuestro mayor enemigo… y para asegurarse de que Epstein estaba haciendo lo que debía, tenían a otra operativa del Mossad llamada Maxwell, la hija de Robert Maxwell, uno de los mayores criminales del mundo, quien también era un operativo del Mossad…”

Al mismo tiempo, tenemos NXIVM en la ciudad de Nueva York, dirigida por Keith Raniere pero controlada por dos mujeres judías de la familia Bronfman, quienes también propagaban la pederastia.”

“Desde mi punto de vista, como operativo de Inteligencia (…) cuando usas un niño, básicamente aterrorizas a ese niño, y sabes que cualquiera envuelto en la pederastia guardará silencio, así como el niño tampoco hablará…”

Esto involucra a miles de personas. Y llega hasta lo más alto, hasta la presidencia. Hasta la familia Bush (…) hasta los Clinton (…) hasta Obama…”

Trump entendió que los israelíes han estado metidos en nuestros servicios de inteligencia, comprometiendo a los Estados Unidos (…) y ha decidido incriminar a cada uno de los operativos del Mossad así como a los israelíes, y acusarlos de pederastia. No los acusa de espionaje, porque no funcionaría, pero el ministro de empleo Acosta tenía razón cuando dijo que Epstein escapó de los cargos de la fiscalía en Florida, porque trabajaba para el servicio de inteligencia. Y no es solo el Mossad el que está involucrado. Obviamente la CIA también. La anterior CIA, no la actual…”

“Ahora tenemos un auténtico problema con Israel, e Israel lo sabe porque nuestro embajador judío allí, así como Kushner, han hecho una declaración muy rotunda: Israel, estás advertido, si no llegas a un tratado de paz con los palestinos, habrá más repercusiones de las que puedas imaginar. Este primer paso de acabar con tus operativos del Mossad (…) es solo el comienzo de lo que podemos hacer contra el futuro de Israel.”

 

Respecto a la afirmación de Steve Pieczenic de que todo esto se remonta décadas, paso a citar a otro gran especialista en geopolítica, Carlos Ramírez Powell:

La historia de Jeffrey Epstein, y su relación con el Departamento de Estado y con el Departamento de Defensa, va mucho más atrás, a cuando finalizó la guerra en Yugoslavia, en donde básicamente DynCorp, que se suponía que era una empresa que estaba entregando armamento a la resistencia y que tenía toda una serie de contratos que le ayudaban con la CIA (…) para trabajos de subversión en Yugoslavia (…) También en aquella época (…) DynCorp estaba activamente involucrada en el tráfico de menores. Es aquí donde entra Jeffrey Epstein…”

“Epstein estuvo colaborando activamente con el Departamento de Estado (…) había un avión que (…) era el N474AW, este identificador de aeronave se utilizaba para que tuviesen privilegios de navegación (…) en Estados Unidos, en la zona de los Balcanes, e incluso en África. En este tráfico (…) víctimas menores de edad fueron reclutadas para el trabajo de Jeffrey Epstein, en su pirámide de favores sexuales con menores de edad. Hay muchísimas niñas, que ahora son mujeres, con apellidos yugoslavos, que estuvieron involucradas en esta red de tráfico de menores (…) Estamos hablando de por lo menos 200 niñas (…) Básicamente, lo que hacía Jeffrey Epstein era grabar a todos los clientes de estas niñas para tener material comprometedor en contra de ellos y, a cambio, exigir favores.”

 

El número de registro N474AW, del que habla el señor Powell, es muy importante en lo que refiere al tráfico de niñas y/o armas desde la antigua Yugoslavia, pues confirma la colaboración entre Epstein, la empresa DynCorp y el Gobierno de los Estados Unidos, ya que Dyncorp y Epstein compartían el mismo número de registro en dos aeronaves distintas, es decir, con un distintivo que les identificaba bajo la responsabilidad de la CIA.

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Y, con respecto a la aseveración de que esto pueda ser responsabilidad del Mossad… Epstein no sería ni el primero ni el último:

¿Conocéis a Arnon Milchan, el famoso productor de Hollywood de películas como Pretty Woman, L.A. Confidencial, El Club de la Lucha, Señor y Señora Smith, Bohemian Rhapsody…?

Pues también era traficante de armas y espía para Israel, su país de origen. Milchan atrajo las sospechas por primera vez en 1985, cuando se descubrió que el empresario de la industria aeroespacial Richard Kelly Smyth había estado haciendo envíos de disparadores nucleares a Israel a través de una de las 30 empresas del productor, aunque no pudieron probar nada con respecto a Milchan.

Durante unos 50 años, Milchan fue un operativo activo infiltrado del gobierno israelí, encargándose de “la compra de piezas de construcción y mantenimiento del arsenal nuclear de Israel” y la supervisión de “cuentas y empresas tapadera con respaldo gubernamental que financiaban las necesidades particulares del conjunto de las operaciones de inteligencia de Israel en el exterior”, entre tantas otras actividades para el gobierno de Israel.

Milchan reclutó a otros para sus misiones como el director de Memorias de África, Sydney Pollack, o el actor de películas como Encuentros en la Tercera Fase o American Graffiti, Richard Dreyfuss.

 

Tal vez nada de esto esté relacionado con ninguna conspiración sionista. Tal vez sea simplemente el cumplimiento de la promesa de Donald Trump de luchar contra la pederastia a toda costa.

Así, a 16 de abril de 2019, es decir, en poco más de dos años de mandato, habían sido juzgadas por distintos delitos de índole sexual contra menores 12.434 personas, habiendo rescatado a más de 9.000 niños.

En comparación, en 8 años de mandato de Barack Hussein Obama, sólo fueron detenidos 9.242 pederastas y traficantes de menores.

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Sin embargo, el 20 de junio de 2016, una mujer conocida bajo el pseudónimo “Katie Johnson”, presentaba cargos contra Epstein y Trump, acusándoles de haberla agredido sexualmente cuando tenía 13 años, así como de haberla amenazado de muerte a ella y a su familia.
Una de las testigos en dicho juicio, afirmó haber reclutado niñas para Epstein desde 1991 hasta el 2000.

El caso no llegó a más porque el 4 de noviembre la denunciante retiró todos los cargos. ¿Lo hizo coaccionada? ¿Compraron su silencio? O ¿la acusación era una farsa? Es importante recordar que las elecciones presidenciales fueron 4 días después de que se retirasen los cargos. Elecciones que ganó Trump.

Según el Daily Mail, quien asegura haber entrevistado a la supuesta víctima, mostrando fotos de la misma, Katie admitió que todo era mentira. Tras una cirugía en la espalda, habría quedado impedida para trabajar, y se encontraría viviendo de ayudas económicas gubernamentales, por lo que pensó que podría sacar un dinero extra difamando al ahora presidente poco antes de las elecciones.

 

Por otro lado, según consta en archivos judiciales, Bradley Edwards, representante legal de varias víctimas de Epstein, afirma que Trump habría prohibido la entrada a su club Mar-a-Lago al multimillonario pederasta, tras enterarse de que había acosado sexualmente a una de sus empleadas del club de tan sólo 14 años.

 

Como sea, desde que Donald Trump es presidente de los Estados Unidos y se desatara el movimiento #metoo, casi 300 personalidades destacadas de la sociedad han sido acusadas de alguna forma de agresión sexual.

Muchas están vinculadas al Partido Demócrata y/o son practicantes de la religión judía, como el judío Eric Schneiderman, quien fuera fiscal general de Nueva York por el Partido Demócrata, y se encontrara ejerciendo de parte acusatoria en el caso contra el productor de cine –también judío- Harvey Weinstein, acusado por decenas de mujeres de acoso, abuso y agresión sexual, cuando se encontró con cargos similares en su contra por parte de 4 mujeres. Concretamente, acusaban al ex fiscal de haberlas forzado a mantener relaciones sexuales sadomasoquistas, donde las habría golpeado e incluso asfixiado en contra de su voluntad. 

Los cargos contra Schneiderman han sido retirados debido a “limitaciones estatutarias”, afirma la fiscal del condado de Nassau, a pesar de que asevera no dudar de la credibilidad de las víctimas.

El propio Schneiderman admitía que el hecho de que la fiscalía retire los cargos no significa que no haya actuado incorrectamente…

 

Otro judío investigado por el FBI, acusado de compartir pornografía infantil, explotación sexual infantil y actividades relacionadas con pornografía infantil, es el ex congresista demócrata Anthony Weiner, quien fue condenado a 21 meses de prisión, de los que apenas llegó a cumplir 15 en un centro médico federal, tras llegar a un acuerdo con el FBI, dirigido en aquel entonces por James Comey, al que Trump despediría posteriormente, y cuya hija actúa hoy como fiscal contra Epstein.

En este caso, la fiscalía que presentaba los cargos contra Weiner era la del Distrito Sur de Nueva York, donde Nick Lewin trabajaba como asistente del fiscal general en aquel momento.

Recordemos que el señor Lewin es cofundador de la empresa de abogados que defendió a Epstein en su primer juicio, que representó legalmente a una de las personas que se opusieron a que el tribunal desclasificara los documentos relativos al mismo, y que trabajó como asesor especial para los dos exdirectores del FBI, Robert Mueller y James Comey.

Por cierto que la investigación del FBI informó de la existencia en el portátil del ex congresista Weiner de miles de emails de la Fundación Clinton, del email personal de Hillary Clinton, así como de la Secretaría de Estado, cuando la señora Clinton ocupaba el puesto, y es que la esposa de Weiner, Huma Abedin, ha trabajado durante más de 20 años para Hillary Clinton en cargos como jefa de personal de campaña, subjefa de personal de la Secretaría de Estado y asesora de la Fundación Clinton.  

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Abedin ha sido acusada públicamente de ser una infiltrada del grupo terrorista Los Hermanos Musulmanes, pues creció en Arabia Saudí, donde su padre trabajaba a las órdenes de Abdullah Omar Nassef, dirigente de los mismos.

 

Sin embargo, el caso que más se parece a todo lo que está ocurriendo con Epstein, aún está abierto.

Con tráfico de menores, prostitución infantil, posesión de pornografía infantil, mujeres reclutadoras, gente famosa y poderosa involucrada, millonarios judíos y un sistema piramidal, hace apenas un mes, Keith Raniere, líder de la empresa sectaria NXIVM era condenado a cadena perpetua por un listado infinito de cargos que incluían esclavitud, conspiración para falsificar documentos oficiales (pasaporte de Epstein), crimen organizado con vínculos a Hillary Clinton, cuya campaña habrían “financiado”, etc.

Y digo que el caso continúa abierto porque las sentencias de las mujeres reclutadoras y fundadoras han sido pospuestas, se cree que porque están colaborando activamente con el FBI. Tal vez estén dando nombres… y tal vez existan vínculos entre NXIVM y Epstein.

Por ejemplo, el hecho de que la multimillonaria judía Clare Bronfman es miembro fundador de NXIVM, y su hermano, Edgar Bronfman, aparece en el librito negro de Epstein.

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El presidente Clinton otorga la Medalla Presidencia de la Libertad a Edgar Bronfman padre.

 

El caso contra Jeffrey Epstein no ha hecho más que empezar.

En los próximos días saldrán a la luz más de 2.000 documentos relacionados con el primer juicio, los cuales, recordemos, según el tribunal de apelaciones, contienen “no solo descripciones de abusos sexuales por parte de Epstein, sino también nuevas acusaciones de abusos sexuales llevados a cabo por otras personas destacables, ‘incluyendo un gran número de destacados políticos estadounidenses, ejecutivos de negocios poderosos, presidentes extranjeros, un conocido primer ministro y otros líderes mundiales’.”

Por ahora, muchas preguntas están en el aire:
– ¿Existe relación entre NXIVM y Epstein?

-¿Está el gobierno de Israel involucrado?

-¿Tiene algo que ver en todo esto el que hayan designado al director del FBI especializado en pederastia, Greg Wing, como encargado de la investigación de la agresión racista y homófoba orquestada por el actor Jussie Smollett?

-¿Sabremos si existe alguna conexión con la muerte de la periodista Jen Moore -hasta ahora inexplicable pues las causas no son concluyentes-, poco después de haber presentado pruebas al FBI del abuso sexual a una menor por parte del presidente Clinton, en un yate de Epstein, cerca de la costa de Rhode Island?

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De momento, los medios de comunicación continúan su campaña contra Trump, en este caso aprovechando las conexiones que le vinculan a Epstein.

La evidencia la encontramos en el hecho de que, a excepción del NYPost, nadie ha hablado del caso NXIVM, mientras que hoy todos se hacen eco del caso Epstein, las 24 horas del día, de cada nimio detalle que relacione a los dos multimillonarios.

Al final, su acoso contra el presidente lo pagarán como siempre los más inocentes: las víctimas. 

Niña otoño

 

Puedes escucharme relatando este contenido en Disidencias Radio a través de la plataforma iVoox, o incluso verlo aquí mismo a través de YouTube, donde he elaborado un documental con imágenes para facilitar la comprensión del texto, dado su alto contenido de nombres, cargos y países.